Prólogo

El Laberinto de las Letras es un libro que representa mi verdadero encuentro con el ritmo en la poesía, con ese ritmo especial que proporciona la combinación de los acentos ocultos y la métrica de la que fue un maestro Neruda. Fue leer Canto General y quedarme con la boca abierta, lo había descubierto, el gran secreto.
Entonces me entró una inusitada fiebre por aprender las más diversas técnicas poéticas, investigar a  cada uno de los grandes poetas pues era indudable que cada uno poseía también su propio secreto, ese esqueleto elíptico que se oculta tras todo gran poema.
Y me puse manos a la obra o, mejor dicho, ojos a las páginas, a leer a los más diversos autores, a trabajar en mi diccionario que ya cuenta con más de diez mil palabras, introducidas una a una, y a las que voy asociando miles de notas provenientes de mis lecturas y de mis pensamientos.
El embrión sobre el que giraría mi libro estaba muy claro: la palabra, el verso y sus técnicas. Acopié varios manuales y los devoré con fruición, como si fuera un hambriento al que de repente lo sueltan en una feria gastronómica con barra libre. Y durante la digestión fueron naciendo estos poemas que ahora presento.
El propio hecho de escribir es, ha sido y probablemente será uno de mis temas recurrentes a la hora de crear poesía. ¿Qué es lo que me empuja a pasar tantas horas frente a la pantalla del ordenador, jugando a los laberintos de letras, versos y palabras? ¿Por qué ese empeño en tratar de atrapar un atisbo de inmortalidad a través de la lírica? No lo sé. Pero cuando me pongo a ello, el tiempo se desvanece y las horas pasan sin que me dé cuenta. Es como subir a un pequeño limbo y perderte en una marea de sueños, de palabras vivas que escarban sus raíces y es, además, el resultado de un juego muy divertido, el cual me sirvió de trampolín para lanzarme de lleno y sin red al mundo de la creatividad literaria. Espero que te guste.

 © Fernando Luis Pérez Poza