UTOPÍA
Si la brújula se volviera loca, o si
el reloj fabricara el tiempo
en lugar de asesinarlo.
Si hubiese un trueno cálido
que sonara tan dulce
como una nana
y las penas huyeran
en bandada
por las avenidas del llanto,
pienso. Si la paz,
ciega y generosa
como una bomba atómica,
estallara para siempre
en el centro de la tierra,
en la densidad del hielo
o en el interior de cada hombre,
imagino. Si las campanas
azules de la libertad
atronasen el aire
y rompiesen las cadenas
y abriesen las puertas
y serrasen las rejas
que encierran al corazón humano
entonces sabría
o estaría seguro, al menos,
de que dios es dios
y de que existe el cielo.
©Fernando Luis Pérez Poza

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