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La Coctelera

Obra literaria de Fernando Luis Pérez Poza

Poemas, relatos y artículos de Fernando Luis Pérez Poza

9 Abril 2006

Así eres tú, compañera

ASÍ ERES TÚ, COMPAÑERA

1

Nube blanca o estrella nueva
en un cielo largo de verano,
así eres tú, compañera,
suave como la luz tierna
de un corazón bordado
con el hilo azul de la dulzura,
marea de sueños transparentes
e íntimos tesoros
que sólo la caricia fértil de unas manos
se atreve a poner al descubierto.

2

Tu piel es una tregua infinita
donde hierven sin límite todas las ansias,
un horizonte limpio
que descorre las cortinas del alma
y envuelve en papel de seda
esta negra soledad de náufrago.

3

En tu sonrisa de cometa alegre
madura la luz,
vuelan pájaros de espuma y frenesí
y arde el tuétano del aire
como la paja seca de un granero
en mitad de un rojo incendio.
Tu llanto es un cuchillo
que rasga la médula del tiempo,
un loco polvorín de voces tristes
que me invade sin freno
hasta el fondo de los huesos.

4

Ven y llena mi taza de fuego,
corta la espina del rosal amargo
donde se ocultan las penas.
Derrite este círculo de nieve
que corre helado por las venas
y no sabe en qué abismo infinito
esconde el destino
su agria sentencia de muerte.

5

Házme volar en tus relámpagos
hasta dejar atrás el cielo.
Pérmiteme que sea
una gaviota blanca en tu cerebro
para que pueda abrir mis alas dentro
y surcar las olas destiladas
de tu océano secreto.

6

Así eres tú, compañera,
un suspiro de acróbata en el filo del silencio,
un delirio de luz que vuelca sus enigmas
en el balcón abierto
de sus ojos llenos de agua clara.
Así eres tú, compañera.
Así, de esta manera
que yo te digo y te imagino,
una nube blanca o una estrella nueva
que se mueve en círculos abiertos
por el hueco vacío de mi almohada.

7

Un velo de abriles nuevos
bordado con finos hilos de deseo
te cubre el rostro,
es un retal hermoso de seda
que viste de tules la noche
e inunda el alma de ciegas pasiones.
Es una fiebre de junio,
una rosa de adolescencia
que huele a primavera intacta
y estrena aromas de coral y terciopelo.

8

Eres hilo que enhebra los retales
del que fui, del que soy, del que seré,
una ola abierta
en la marea ardiente del atardecer
que trepa a la arena de mis costas.
Eres lluvia que fertiliza el alma
y fermenta la ternura de mis dedos
como si fuera levadura eterna
que el infinito siembra en la piel.
Eres un mar profundo y definitivo
lleno de juegos malabares
que devora el agua de mis ríos
y ahoga en el azul todas las penas.

9

Vuela libre, compañera,
y surca el cielo,
vive esta aventura breve
que el tiempo te regala,
disfruta de la vida y explora tu destino,
descubre el horizonte transparente
de toda la ternura de los siglos.

10

Siembra de alegría el aire,
a veces tan vacío o carente de sentido,
y aprecia el valor irrepetible de las cosas,
y a pesar de que el tiempo desnudo y sin careta
es un pozo amargo y profundo
donde sólo florecen los árboles de la muerte,
derrámate sobre mi almohada como un sueño
y dale algunas pinceladas de color
a esta vida que pasa a la deriva
como un velero que se va a pique
sin que nadie detenga su agonía.

11

Eres uva en la cepa de mis versos,
racimo egregio que crece en la parra
de los sentimientos
y abre territorios fértiles
de ternuras audaces
en el ritmo frenético de las palabras.
Eres fiebre cálida,
loca precisión de ola salvaje
que se ajusta a la cadera
y se apodera de la médula
con sus golpes de espuma acumulada
y sonrisas derretidas de sirena.

12

Tú, esperanza alada
donde confluyen todos los ríos
arteriales del pensamiento,
eres luna de círculo completo,
grito de estrellas blancas
acampadas en los surcos
más azules de las venas,
eres flor de cumbres imantadas
que inunda de polen
y vuelos de mariposas blancas
la amarga raíz cuadrada del mañana.

13

Vuela, compañera,
como un pájaro que tiembla y que palpita
en el azul del aire,
como un verso que estalla en el oído
el carnaval florido de sus haces.
Vuela, compañera,
como un viento tranquilo
que besa
las hojas secas y amarillas de mi otoño.
Vuela, compañera, vuela,
que el cielo pertenece al infinito
y la ternura carece de fronteras.

Noviembre 2001©Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.
Del libro "Poemas para Miriam"

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1 comentario · Escribe aquí tu comentario

Adolfo González

Adolfo González dijo

Si es que hubiese otra vida quisiera ser en ella esa muchacha llamada Miriam para que me escribieras desde tu sabia perilla, ¡siempre qué no me besases más que con versos! Aún si yo fuese mujer, me iría con otras...

Sigue afeitando así de bien los versos, sigue siempre escribiendo poesía.

Un amigo.

20 Abril 2006 | 02:47 PM

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Obra literaria de Fernando Luis Pérez Poza

Pontevedra, España
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¿Quién soy? ¿Por qué escribo poesía? ¿Qué busco? Son todas preguntas de muy difícil respuesta. Un día una amiga sicóloga me dijo: Si no fueras persona, ¿qué te gustaría ser? Y yo respondí: Gaviota. ¿Y si no fueras gaviota? Aire, mar, cielo, respondí de nuevo. Y casi sin analizarlo, concluyó: ¿Sabes lo que eres tú? Pues un soñador. Ahora pienso que tenía toda la razón. De lo cual me alegro porque me gusta ser así, un piscis recalcitrante con una malformación congénita incurable: llevar el corazón instalado en el cerebro y unas alas en la imaginación que me hacen volar más allá de muchos horizontes. Nací un veinticinco de febrero de mil novecientos cincuenta y ocho, en la ciudad gallega y española de Pontevedra. Desde que tuve uso de razón me contaron que en mi familia hubo un gran poeta vanguardista, Manoel-Antonio, que mi abuelo era nacionalista gallego e íntimo amigo de Castelao, y que éramos de izquierdas. Tres circunstancias que han influido de una manera extraordinaria en mí. A los doce años decidí hacerme seminarista para salvar al mundo de morir en pecado. La idea era convertirme en misionero y ser destinado a Nueva Zelanda como tal, pero pronto me di cuenta de que las religiones no sirven nada más que para engendrar odio y guerras, lo que permitió que tanto los papúes como yo nos salváramos de esa fiebre evangelizadora y adolescente. Después mi vida ha transcurrido por muy distintos, variados y variopintos derroteros. En algunos momentos he ocupado puestos de nombres muy rimbombantes, me he relacionado con personas que ahora son o han sido presidentes de gobierno, ministros, secretarios de estado, y un largo etcétera de personajes cuyo contacto me ha servido más que nada para conocer de cerca la esencia más pura de la estupidez humana. Ahora compagino algunas actividades relacionadas con los movimientos sociales y esta pasión por la literatura, en especial por la poesía, que junto con mi hija María, de diez años, son los ingredientes principales que me motivan para seguir adelante. Soy también editor de libros de poesía y he publicado en papel ya más de 140 libros de autores de todo el mundo. Mi página es www.eltallerdelpoeta.com. Podría pasarme horas hablándoles de mí, de cuando viví en Sevilla y por las noches buscaba ovnis por los campos del Puerto de Santa María. O cuando di la vuelta a Francia en autostop con mil doscientas pesetas y al regreso me sobraron ciento sesenta, dinero que gasté en Oviedo invitando a unos franceses a unas botellas de sidra, hace ya veintitantos años. También podría decirles que he cambiado el nacionalismo de mis antepasados por un internacionalismo galopante, aunque desde el más profundo respeto a la diversidad cultural. Pero no llegarían a conocerme tanto como si intentan acercarse a mi alma a través de la lectura de mi poesía.

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