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Terra
La Coctelera

Categoría: El laberinto de las letras

Conversación con una musa

CONVERSACIÓN CON UNA MUSA

Te he contado ya tantas cosas,
tantos sueños y pensamientos
y versos cifrados que laten
en el lienzo herido de este alma
de acordeón arrugado, 
tantas tristezas y alegrías
largas y lentitudes de aire
que dan tumbos en el reloj
y descarrilan en las venas
con todo el enorme peso
de sus eternidades locas
y feos meridianos huérfanos,
que ya no sé qué hacer,
qué sonrisas robarle al sol
al despertar cada mañana
o qué luna llena inventar
para encender la llama fresca
de tus labios y derrotar
así a ese duende solitario
que me desmenuza por dentro
y me revuelca en su delirio
amamantado de silencio.
 
Te he dicho tantas cosas que
ya no sé cuál es mi derecho
o mi revés o qué oscuras
fantasías hacen crecer
mis alas y desencadenan
esa tormenta de palabras
o tumulto espeso y sin tregua
de sentimientos que se enredan
en el papel y abren profundos
surcos de ternura en el huerto
mutilado de la esperanza.

¿De dónde vienes? ¿Dónde vas,
musa inmortal, cuando te busco
y no te encuentro agazapada
en un rincón de mi garganta
o en una remota esquina
del frenesí de mi cerebro?
¿O quién eres tú para entrar
y salir de mi vida y usar
el humo blanco y negro y crudo
que destilan todos mis huesos
o rezuma el jugo de mi equis?

Te he hablado tanto de mí,
de mis vivencias abiertas
o las marismas subterráneas
que se ocultan bajo mi piel,
que casi no quedan palabras
en el abecedario para
atrapar el polen de fuego
que hay en tus ojos de sirena
desnuda y vestida de mar
e hilar un poema una vez más.

 © Fernando Luis Pérez Poza

Rimas trasnochadas

RIMAS TRASNOCHADAS

Por desgracia sólo tengo palabras
para darte, tranvías que circulan
despacio por los raíles del alma
y me empujan a líricas locuras
y versos de textura trasnochada.

Hago rimas con forma de ganzúa
que rompan el metal de tu coraza,
exploto bombas de papel y luna
y armo besos en ebrias caravanas
que vuelven de tu boca sin ternura.

Yo ya sé que ese es poco patrimonio
para hacer del amor nuestro inventario,
que llevas en tu cuerpo otros demonios
y las serpientes de mi abecedario
son inmunes en tu ancho territorio.

Pero párate a sentir un momento
estos versos a vena descubierta
que laten sin descanso en mi cerebro
y barnizan el corazón de estrellas
a pesar de penar en tu destierro.

 © Fernando Luis Pérez Poza

Mira. ¿No lo ves?

MIRA. ¿NO LO VES?

Mira. ¿No lo ves? Hoy la sangre corre
a mares por el desierto, en silencio
atraviesa los páramos agrestes
del tiempo y se pierde en el surco roto
de la nada, en el abismo desnudo
de la muerte que todo lo precinta
con su lacre y sello eterno e infinito.

Mi voz de sembrador de la palabra
ya no es la misma, no canta, no rueda
por la pendiente del aire ni suena
como el agua de la fuente al subir
arriba desde el centro de la tierra. 
Se ha quedado muda, sola, atrapada
en ese laberinto de tristeza 
que algunas veces llega desde el fondo
del alma hasta la punta de los dedos,
que rellena el tuétano de los huesos
como si fuera la médula y alienta
la rebelión  de mis células antes
llenas de vida y dulces esperanzas.

Mira. ¿No lo ves?. Estoy aquí, cifrado
en estos versos repletos de sílabas
azules y letras de forja y fuego,
moldeadas a golpes en el yunque
del cerebro como si fueran hierro
o locas espadas de metal noble
que hunden sin tregua su afilado acero 
en el tierno corazón de las cosas.

 © Fernando Luis Pérez Poza

Un poema es todo eso y mucho más

UN POEMA ES TODO ESO Y MUCHO MÁS

El capital de la palabra, el verso
que rezuma del alma de la tierra,
la soledad, la muerte, el sufrimiento,
revelando el color de la miseria.

La voz del trueno surcando el abismo,
dislocando el vértigo del silencio,
desnucando la crueldad de la noche
en la implacable latitud del tiempo.

Un puente que une al mundo con la nada,
un grito hondo que sangra por la boca,
un cometa urgente lanzado al aire
por la loca garganta de las horas.

Las cenizas del amor en el viento,
un momento amarillo del otoño,
un bello y tierno arco iris de suspiros,
una negra caracola en el cosmos.

Un poema es todo eso y mucho más,
es un fuego que cuece el sentimiento,
que atraviesa los muros del destino
y no abandona nunca el pensamiento.

 © Fernando Luis Pérez Poza

Homenaje a Antonio Machado

HOMENAJE A ANTONIO MACHADO

La visión, el sentimiento, el recuerdo,
las revelaciones del ser que fluyen
desde la conciencia, el amor soñado
y no vivido, la soledad que huye.

Así es la poesía, así es la angustia
y el dolor infinito que contiene
un verso, el manantial de la palabra
que rezuma el deshielo de la nieve.

La vida como camino y la muerte,
la noria ciega del tiempo que gira,
el alma ausente al fondo del espejo,
rota en la paz de la azul lejanía.

El muro negro y desnudo ceñido
por la hiedra, la tapia desierta y muda
del cementerio, el cipresal morado
de la esperanza en una tarde mustia.

La tristeza que late en el paisaje,
en la latitud mansa del poema
llena de calmas infinitas y almas
por donde transitan dulces las penas.

Así es tu poesía, un camino yermo
que sueña la soledad de los campos
y juega con el tiempo y con la muerte
con la misma ternura que un penado.

 © Fernando Luis Pérez Poza

Oda a la oda

ODA A LA ODA

La oda, el poema cantado, la flor
de la lírica, soledad y llanto
que se derraman juntos en la lira
para glosar la suavidad del campo.

El himno, una bomba de palabras
para expresar sublimes madreperlas,
el salmo, el epinicio, el ditirambo:
la biblia, los deportes y las fiestas.

El madrigal, breve y amoroso canto
de origen italiano y rima libre,
con dulces versos de once y siete sílabas
que tapizan la vida de matices.

La sátira, que censura los vicios
y defectos o se ensaña en la burla
de alguien, prolongándole la nariz
sin ninguna medida ni mesura.

La elegía, el negro y ciego dolor
de la muerte que viene tan callando
mientras se pasa la vida y dormida
el alma se deshace en solitarios.

 © Fernando Luis Pérez Poza

El canto del poeta

EL CANTO DEL POETA

El poeta interpreta los momentos,
dota de vida a la muerte, desvela
el veneno sordo del sufrimiento,
busca la eternidad con su poema.

A caballo del verso regular
o libre muestra todas las vertientes
del sentimiento, el límite del fuego,
el ácido deshielo de la nieve.

El poeta combina en sus palabras
el amor, el misterio, la ternura,
inunda el cielo de sueños abiertos
y los latidos de rosas desnudas.

La luz estalla en su mirada clara
que rompe murallas y que adivina
como se despeñan las mariposas
blancas en el barranco de la vida.

En la glorieta del aire resuena
su canto amargo, la flor deshojada
de sus versos vagabundos que giran
como una noria ebria dentro del alma.

 © Fernando Luis Pérez Poza

El caligrama

EL CALIGRAMA

El caligrama, alegre carnaval
donde se estrechan la mano el texto
y la imagen, la emoción que desborda
la palabra, el mensaje, el sentimiento,
la corbata y el reloj de Apollinaire,
el espacio tomado como un juego.

S
 e

   c
     a
       e
         n  las hojas
                                   hojas
  hojas
                     hojas,

el otoño que sale de un tintero.

L
 l
  u
    e
      v
        e y el agua que resbala en el papel
con las gotas que emite el alfabeto.

El caligrama, alegre carnaval
donde se pueden dibujar los sueños.

 © Fernando Luis Pérez Poza